El proceso de vinificación en vinos tintos

Vinificación tintos¿Qué procesos pasa la uva para conseguir diferentes tipos de vinos? ¿Qué los hace diferentes y únicos? Enseguida lo averiguamos, síguenos.

Para la elaboración de un vino tinto, se llevan a cabo dos procesos fundamentales en la vinificación: la maceración carbónica, para elaborar vinos jóvenes con carácter afrutado y el despalillado o estrujado con el que conseguimos vinos de mayor calidad.

El despalillado como ya mencionamos en el post anterior, sirve para separar la uva del resto del racimo ya que estos aportan sustancias amargas que alteran su sabor.

El segundo paso es el estrujado, para romper la piel de la uva y extraer el mosto del interior de la fruta, pero sin estrujar las semillas porque alterarían también negativamente su sabor.

Llegamos al momento de maceración y fermentación alcohólica manteniéndolas a una temperatura controlada durante unos días y dotándolas así de color debido al contacto con los pigmentos de la piel.

En estos mismos depósitos comienza la fermentación y el azúcar se transforma en alcohol etílico, produciendo un burbujeo que arrastra las partes sólidas hacia la superficie formando una capa que llamamos “sombrero”.  Una vez se haya producido este fenómeno, se extrae el mosto por la parte inferior del depósito para volver a mezclarlo en la parte superior con el sombrero y se rompe manualmente con una vara o bazuqueador para conseguir una mejor mezcla entre ambos componentes transfiriendo así propiedades al vino.

Tras la fermentación se separa el vino del sombrero, obteniendo el vino de Yema o de Flor.

¿Todo claro hasta aquí?

Pues bien, llegamos al momento del prensado en el que extraemos todo el líquido y obtenemos el vino de prensa, rico en taninos y aromas.

El producto obtenido tras estos procesos es sometido nuevamente a una fermentación maloláctica que dura entre 15-21 días, en la cual el ácido málico se convierte en ácido láctico haciendo su sabor mucho más agradable.

Último paso; la crianza y el embotellado. El vino obtenido se introduce en barricas de roble que modifican el carácter del vino y producen una serie de procesos físicos-químicos, ya que la madera permite la microoxigenación del vino. En función del tiempo de envejecimiento que se realice en la barrica y en la botella, se puede obtener un vino tinto jóvenvino tinto crianza, reservas o grandes reservas.

¿Interesante verdad? Esperamos que este viaje por el proceso de vinificación os haya gustado tanto como a nosotros, y recordad que podéis seguirnos en Facebook y Twitter.