Vinos rosados y el proceso de vinificación

Vino Rosado. VinificaciónHay quien piensa que el vino rosado es de baja calidad, pero no es así, conlleva una elaboración muy compleja. Conozcamos juntos el proceso.

Lo primero que destacamos es que el proceso es muy similar al de los vinos blancos pero para estos, solo se usan mosto yema y mosto de primera.

Los vinos rosados proceden en su mayoría de uvas tintas, pero pueden llevar hasta un 20% de uva blanca.

Este tipo de vino se puede conseguir de dos formas: por prensado o por sangrado, en ambos casos el proceso comienza con el despalillado y el estrujado.

Para el primer tipo de rosados se continua con el prensado para la obtención del mosto, pero para el segundo tipo, en vez de prensarlo, se introduce la pasta obtenida del estrujado en un depósito (encubado) para su posterior almacenaje con los hollejos y pulpa de la uva (macerado).

Una vez terminado este proceso, se procede al sangrado que consiste en dejar salir el mosto del depósito que tienen unas rejillas en el fondo, reteniendo así las partes sólidas y dejando salir gran cantidad de mosto “yema”.

La siguiente fase para ambos tipos de rosados es la eliminación de las materias sólidas existentes en suspensión en el mosto después del prensado, lo que toma el nombre de desfangado, para dar comienzo a la fermentación alcohólica, la cual proporciona energía anaeróbica a las levaduras en ausencia de oxígeno y los azúcares se transforman en alcohol etílico.

Tras todos estos procesos, es hora de limpiar el vino. Se puede hacer mediante la clarificación espontánea, esperando que las partículas desechables caigan al fondo, o trasegando, es decir, cambiando el vino de recipiente.

La mayoría de los rosados son jóvenes, por lo que no necesitan crianza, aunque algunos se pueden llevar a barricadas durante un corto período de tiempo para que adquieran más carácter antes de su embotellado.

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