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Qué ver en Granada en dos días

Víctor Hugo decía que “La arquitectura es el gran libro de la humanidad” y por ello tras este segundo día de visita en los barrios del Albaicín y el Sacromonte, el visitante conocerá mucho más sobre esta gran ciudad que a tantos ha enamorado.

El Albaicín, considerado uno de los barrios más antiguos de España y de esencia árabe, encarna el espíritu de aquellos que creen que “una mirada vale más que mil palabras”. Y es que ninguno de los mejores halagos hace justicia a este alfoz, de calles estrechas y laberínticas, casas pequeñas y moriscas que conforman una arquitectura de lo más singular.

Un universo aparte dentro de la propia Granada que a día de hoy mantiene la trama urbana, identidad propia y singularidad del período musulmán y que motivó la proclamación como Patrimonio de la Humanidad junto con la Alhambra y el Generalife.
 
Fue el primer lugar donde se instaló la corte musulmana en el siglo XI, la Zirí, y en su momento de máximo esplendor, los últimos años del dominio nazarí, llegó a tener una población de más de cuarenta mil habitantes y treinta mezquitas. Años más tarde y con la llegada de la fe cristiana a la ciudad, la mayoría de las mezquitas se transformaron en iglesias, conservando ciertos caracteres árabes en su interior.
 
Caracterizado por su tortuoso entramado urbano, una de las peculiaridades que encontramos es la conocida como “Carmen” o casa-huerto que destaca por su composición que consta de una vivienda, un pequeño huerto o jardín y un alto muro que la separa de la calle, haciendo más interesante aún si cabe nuestro paseo. La gran mayoría de estas casas son privadas, pero algunas de las más emblemáticas alojan hoteles y restaurantes que se pueden visitar. Mezcladas con estos Cármenes, aparecen también las casas nazaríes y moriscas, fruto de la adaptación y la mezcla de las culturas en la época de la conquista cristiana.
 
Una de las más famosas y accesibles es la Casa de Zafra, que a su vez es el Centro de Interpretación del barrio del Albaicín, donde podremos asombrarnos con la cultura que el reino nazarí impregnó en este reducto.
 
Casa-Zafra
 
Otra de las singularidades que presenta el barrio, y que sirvió a sus habitantes para avanzar social y técnicamente, es la canalización y distribución del agua potable, realizada a través de aljibes, de los cuales una gran mayoría se conservan hoy en día pero en desuso a causa del paso del tiempo. El más famoso y grande de ellos, el Aljibe del Rey, representa una verdadera obra maestra de la ingeniería al tiempo que muestra un extraordinario estado de conservación. Igual ocurre con los baños públicos de “El Bañuelo”, a pie de la Carrera del Darro, que son un verdadero ejemplo del uso del agua en un espacio público en tiempos de Al-Andalus.
 
Tampoco pueden perderse las sobrecogedoras vistas que no dejan indiferente a nadie y que alcanzan su punto álgido en los Miradores de San Nicolás, de la Lona y de Carvajales, donde Granada al fondo se ve rendida ante la grandiosidad de la Alhambra y de Sierra Nevada.
 
Tras disfrutar del agradable paseo pueden degustar la exquisita gastronomía granadina en los bares y terrazas que encontrarán a lo largo del Albaicín y en los que se puede apreciar el carácter afable y acogedor de los granadinos.
 
Dando un paseo llegaremos al que para muchos es considerado el barrio más característico de Granada, de una riqueza tal que sus propias calles nos presentan dos barrios totalmente distintos en función de la hora del día en que lo visitemos. El Sacromonte de día, más religioso, de culto. Y el Sacromonte de noche, festivo y sobre todo flamenco. Estos espíritus conviven en completa armonía y nos transportan a otra época.
 
 
Sacromonte
 
Recibe su nombre en el siglo XVI, cuando se encontraron en esta zona las reliquias de San Cecilio y los Libros Plúmbeos, que representaban el último esfuerzo de los moriscos granadinos por integrarse en la sociedad, dominada entonces por la fe cristiana.
 
Para venerar ambos hallazgos se construyó la Abadía del Sacromonte, cuya subida ofrece uno de los paseos más bonitos en cualquier época del año. Junto a la Abadía podemos visitar las Santas Cuevas, en las que se encuentran los restos del patrón de la ciudad, San Cecilio y la imagen del Cristo de los Gitanos.
 
Continuando con nuestro trayecto, observaremos la estética de este barrio de día, en el que los marrones y verdes más intensos de la Abadía y Alhambra, dejan paso a los blancos a través de las casas-cueva, encaladas por dentro y por fuera, con chimeneas a modo de respiraderos, que son las culpables de gran parte del encanto de este barrio. Y es que este peculiar modo de vida, no hace más que único un lugar en el que los gitanos granadinos se asentaron en el siglo XVIII, en estas edificaciones agrupadas en torno a los barrancos.
 
Va cayendo la noche y en el Sacromonte se comienza a respirar otro aire.… La religiosidad da paso al duende y la pureza, que alcanzan su máxima expresión en los espectáculos flamencos de las Zambras, las cuevas que los gitanos transformaron en tablaos para ofrecerles a los visitantes largas noches de arte, cante y baile. No se pueden perder esta fiesta para los sentidos tal como hicieron personajes de la talla de Anthony Quinn, Ingrid Bergman, Severo Ochoa, Yul Brynner, el Duque de Windsor, los Reyes de Bélgica y los Reyes de España entre otros…
 

Quadis Tinto de la Tierra de Cádiz

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