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Qué ver en Granada en un día

Alhambra de Granada

Inspiradora y de una belleza indescriptible, es como artistas y literarios como Federico García Lorca y Ernest Hemingway entre otros encontraron esta ciudad, en la que la mezcla de culturas queda latente en cada paso que damos. Íberos, romanos, árabes dejaron su legado en Granada a través de monumentos que ensalzaban sus diferentes creencias y formas de vida. Y es a través de sus ojos como debe conocer esta rica historia de coexistencia que tiene como resultado Granada.

Víctor Hugo decía que “Granada es el tesoro más preciado de España, una despensa de sabores, de olores y de pasión”. Para que no se pierda ninguno le recomendamos que tenga todos los sentidos alerta y para el intenso recorrido cómodos zapatos...

Para comenzar ascenderemos hasta el punto más alto de la ciudad donde encontrarán la “Joya de la Corona” la Alhambra y el Generalife. Declarada Patrimonio Mundial en el año 1984, recibe este nombre en honor al fundador de la dinastía nazarí e ideador del monumento, el rey Al-Ahmar, conocido como “el rojo”.

Decoración Nazarí: mocarabes

La mejor forma de comprender su espectacular y afamado estado actual, es a través de un repaso por las distintas culturas que han ido dejando huella en lo que hoy se conoce como el palacio árabe más famoso del mundo, los Palacios Nazaríes.

Fue en el siglo XIII cuando el fundador de la dinastía nazarí, Al-Ahmar, quedó cautivado por las ruinas existentes en la colina de la Sabika (donde se asienta el monumento), y mandó comenzar la construcción de una fortaleza que se convertiría en el nuevo emplazamiento de su corte. Con el tiempo, la primitiva fortaleza evolucionaría hasta convertirse en el sistema defensivo y palaciego que conocemos en la actualidad.

La Alhambra continuó en manos musulmanas hasta que en el siglo XV (el 2 de enero de 1492) se produce la toma de la ciudad por parte de los Reyes Católicos y por consiguiente la “cristianización” no solo de la población sino de la trama urbanística de la ciudad.

Decoración Caligráfica

La labor de conservación y cuidado del monumento decae en las primeras décadas del siglo XVIII, cuando el Rey Felipe V desatiende el palacio hasta la llegada del reinado de Carlos IV. Y es en esta nueva etapa de custodia, cuando se produce su mayor destrucción, causada por la ocupación napoleónica.

A partir de este momento, la Alhambra se convierte en morada de transeúntes, bándalos y viajeros que diezman su riqueza pero al mismo tiempo sirven para evocar ese carácter romántico, lejano y exótico que más tarde inspirará a Washington Irving en la redacción de los famosos “Cuentos de la Alhambra”.

Ya en el siglo XX, el interés por la cultura y el patrimonio fomentan el interés por la protección y conservación de la Alhambra como el monumento más representativo de la ciudad.

Espacios como la Alcazaba, la Torre de los Siete Suelos, los Palacios Nazaríes y el Peinador de la Reina hacen del monumento una exquisita composición de estilos variados fruto de la intensa ocupación a lo largo de los siglos.

Tras un breve paseo llegarán a un lugar ideado para el recreo y descanso que recibe el nombre de Generalife. Increíbles jardines, que aprovechando la configuración del propio terreno, confeccionan estos espacios verdes en los que el papel protagonista de la arquitectura en la Alhambra deja paso al más exquisito paisajismo, que a través de terrazas, arriates de flores, laberintos y miradores les transportará a esa época en la que los arquitectos árabes, trataron el agua como un elemento más, integrándolo en la decoración de los jardines.

Jardines del Generalife

Un auténtico regalo para los sentidos, que cuenta a través de sus muros cómo se vivía en esa época. Y es que en sus paredes podrán encontrar inscripciones, romances, finas tallas y ornamentaciones artesanas.

Se recomienda reservar con antelación las entradas para realizar la visita a la Alhambra, todas las entradas están asignadas a una franja horaria concreta.

Para terminar el primer día de visita en Granada bajando por la cuesta del Realejo, que se encuentra a los pies de la Alhambra, llegarán a este barrio de origen judío considerado uno de los más bonitos y con más encanto de Granada. Al igual que ocurre en el resto de la ciudad la mezcla cultural queda patente en sus calles. En el recorrido hasta llegar a dicho arrabal, se encuentran interesantes paradas, como El Carmen de los Mártires, con uno de los jardines más románticos de toda Granada, así como El Cuarto Real de Santo Domingo, complejo palacial construido en el siglo XIII y que supone la cúspide del arte nazarí gracias a la espectacular “qubba” que conserva en su interior y que es el antecesor de las magníficas salas de los Palacios Nazaríes de la Alhambra.

Una vez en el centro del Realejo, las terrazas y bares se suceden quedando patente el ambiente granadino. En el centro de este barrio se encuentra una gran plaza, el Campo del Príncipe, presidida por el Cristo de los Favores. Si el visitante quiere adentrarse más en este lugar no deje de visitar la Iglesia de Santo Domingo, el Convento de las Comendadoras de Santiago, así como la casa de los Tiros.

 

Quadis Tinto de la Tierra de Cádiz

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